Forma Comunista, Fondo Confuciano (一)
- Lucas Gualda
- Dec 7, 2022
- 17 min read
Updated: Jan 12, 2023
Artículo publicado en el blog del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata. Link: https://cechinounlp.wordpress.com/2022/05/18/forma-comunista-fondo-confuciano-%e4%ba%8c/

*Imagen portada: Beidahe, balneario en el que las cúpulas del PCC se reúnen secretamente cada año.
Algunas políticas modernas a la luz de los clásicos de la literatura china...Parte 1.
Introducción
Este artículo tiene como objetivo señalar algunas conductas modernas del gobierno chino que se inspiran, ya sea de manera intencionada, o arrastrados por la idiosincrasia, en algunos principios que se hallan en los clásicos de Confucio, varios milenios atrás.
Esto tiene un valor especial puesto que el Confucianismo no ha tenido históricamente un lugar de relevancia durante la República Popular. Si bien Deng Xiaoping restauró los exámenes para el ingreso a la administración pública (o servicio civil), algo que era propuesto por los antiguos sabios, sus famosos 4 Principios Cardinales (Mantener la vía socialista; la dictadura democrática del pueblo; la dirección del PCC; el pensamiento de Mao Zedong y el marxismo-leninismo) responden a una ideología europea. Con el correr de los años, el heroico ascenso de China volvió a conectar a la Nación con sus ideólogos milenarios, al punto que los Institutos que diseminan la cultura e idioma chinos por el mundo toman el nombre del Maestro Confucio.
Sin más preámbulos, comienza el análisis con los dos conceptos más potentes, la estrella polar que guía las metas más ambiciosas de Beijing: Xiaokang y Datong. Si bien representan (en principio) ideales opuestos, como pequeño y grande, realidad y utopía, pragmatismo y rigidez…unidas son un complemento que impulsa el espíritu de la nación.
Los Dos Centenarios
Cuando se seguía el gran camino de la virtud, «todo bajo el cielo» (tianxia) era el bien público. Los funcionarios eran seleccionados según sus capacidades. Sus palabras eran dignas de confianza y cultivaban la armonía. Por eso la gente no sólo trataba a sus propios parientes como parientes, no sólo trataba a sus propios hijos como hijos, y se aseguraba de que los ancianos tuvieran todo lo que necesitaban hasta el final de sus días, que los adultos tuvieran todo lo que necesitaban, que los niños tuvieran todo lo que necesitaban para crecer, que los viudos y viudas, los huérfanos y los enfermos tuvieran todo lo que necesitaban para mantenerse. Se aseguraron de que los hombres tuvieran un trabajo, y las mujeres un lugar donde pertenecer. No permitían que la cosecha se quedara en el campo, pero tampoco querían acapararla para ellos. No les gustaba que su poder no fuera útil para los demás, pero tampoco querían utilizarlo para sí mismos. Por lo tanto, no se ponían en práctica los malos planes, no había ladrones ni traidores. Por lo tanto, no se cerraban las puertas exteriores. Esto es lo que se llama datong. (Libro de los Ritos – Liji 1988, 120). TRADUCCIÓN EN ESPAÑOL, DE LA TRADUCCIÓN EN INGLÉS DE JAMES LEGGE.
Este breve pero contundente párrafo nos conecta con uno de los términos esenciales para comprender la política china, y abarca desde el vínculo más íntimo, a la gestión de todo un gobierno. El datong es un concepto atraviesa a la sociedad entera, siendo ese el factor que le concede tamaña influencia en China.
Estamos iniciando una década que, a diferencia del anterior, dado el contexto actual, no vería a la nación asiática creciendo a “tasas chinas”, pero sí profundizando en otros aspectos que hacen al crecimiento económico.
Así fue mencionado por el Premier Li Keqiang en las “dos Sesiones (reunión del Congreso Nacional del Pueblo)” de 2021, las cuales tuvieron lugar en mayo del año pasado. En este escenario el funcionario decía que “Nosotros (el gobierno) debemos tener claro que los esfuerzos para estabilizar el empleo, garantizar el nivel de vida, eliminar la pobreza y prevenir y desactivar los riesgos deben estar respaldados por el crecimiento económico; por lo tanto, garantizar un rendimiento económico estable es de crucial importancia (…) Tenemos que proseguir con la reforma y la apertura como medio para estabilizar el empleo, garantizar el bienestar de las personas, estimular el consumo, dinamizar el mercado y lograr un crecimiento estable. Tenemos que abrir un nuevo camino que nos permita responder eficazmente a los choques y mantener un ciclo de crecimiento positivo”. La de estos años ha sido el momento más crítico para la economía de China, al menos desde la Reforma y Apertura iniciada por Deng Xiaoping, sin dudas se trata de un momento histórico del país. Sin embargo, en mi opinión personal, el crecimiento económico medido únicamente por el incremento interanual del PBI, si bien es una medida importante, existen otros factores que indican la riqueza de un país. Y este es justamente el espíritu de los conceptos de Xiaokang y del Datong, que guían el Sueño Chino en estos objetivos de los Dos Centenarios.
En 1998, reunidos en la Asamblea Nacional del Pueblo, el líder chino Jiang Zemin estimó que China para 2021 llegaría al “xiaokang”, en vistas al grandísimo objetivo del “datong”, esperado para 2049, cuando se cumplan los 100 años de existencia de la República Popular China. Fue en ese entonces que se escuchó también por primera vez la definición de “economía moderadamente próspera”, y que ha sido repetido hasta el hartazgo por Hu Jintao y Xi Jinping (los líderes subsiguientes) en los posteriores años, como el paso previo hacia el rejuvenecimiento de la economía china.
Avancemos ahora hacia el primero de los conceptos, el xiaokang.
Xiaokang, el justo medio, o el lugar al que realmente aspiran en Beijing
El concepto de xiaokang (小康社会; pinyin: xiǎokāngshèhuì) aporta muchas pistas para entender lo que sucede en el país. No es solamente un camino hacia el desarrollo, sino de un camino “chino” hacia este. Y serán los vocablos a los que nos referimos cuando hablamos de “sociedad moderadamente próspera”, esa que es harto mencionada, pues se trata de uno de los grandes objetivos de la gestión del PCC. Ésta ha sido la traducción utilizada por los medios chinos cada vez que un funcionario del gobierno se ha referido a sus metas económicas.
Como comentaba unos párrafos antes, estos conceptos fueron mencionados primigeniamente por el líder supremo Deng Xiaoping, en un momento del país donde la urgencia era dejar de ser un acólito de la Unión Soviética, siendo esto lo que casi 15 años después evitó en Beijing una crisis como la vivida en Moscú. Asimismo, la Reforma y Apertura permitió a los distintos gobiernos aprovechar el contexto mundial de una economía capitalista en franca expansión le ofrecía a una China con una enorme población y sueldos bajísimos.
Animando el análisis filosófico, los invito a pensar unos momentos en el rol regulatorio del sacrificio en las relaciones humanas como un aspecto principal del xiaokang. En el libro de Ji Tong encontramos que este aspecto es clave para ordenar las relaciones humanas, y también como un paso obligado hacia una era de prosperidad y felicidad. El proyecto encarado por el Partido Comunista Chino puede verse a la luz de los clásicos como una “auto-transformación” del Imperio, y donde los rituales como el sacrificio serán relevantes en todas las cotas de la sociedad, pasando por la familia hasta llegar a los máximos líderes políticos, desde logros individuales hasta los grandes objetivos colectivos; asimismo, valores como la benevolencia irán en ambas direcciones, desde el pueblo hacia los mandatarios, y viceversa, siendo esto un ingrediente fundamental para esta auto-transformación que exige el xiaokang.
Corría el año 2013 cuando Xi Jinping fue elegido como nuevo líder de la República Popular China. Y el contexto interno distaba de ser el mejor. No eran pocos los ciudadanos que cuestionaban la integridad de sus funcionarios ante un incremento notable de los casos de corrupción, lo que en consecuencia afectaba la imagen del PCC. Un punto de partida para nada feliz, y que moldeó sin lugar a dudas la forma de las políticas que tomaría Xi desde ese momento. Muchas de estas medidas recuerdan en forma a los viejos principios que guiaban a China en el tiempo de los sabios.
Encontraremos algunas pistas de esto en su discurso en la 19na Asamblea Nacional del Pueblo, en la cual hallamos la hoja de ruta con que arrancó la gestión del actual líder. Más allá de sus palabras respecto al futuro de la sociedad y la economía chinas, también incluyó importantes comentarios dirigidos a la cultivación (un término muy confuciano) moral de los funcionarios para el saneamiento del Partido, y así poder trabajar en esto que Xi llamó “la contradicción entre el desarrollo inadecuado y siempre creciente necesidad del pueblo por una mejor vida”. Solo así diría el líder, dando esta lucha, y trabajando duramente, China lograría el xiaokang, y rejuvenecer la economía nacional.
Datong ¿Contradicción?
Antes de desarrollar el concepto de Datong es necesario indicar que la respuesta a la pregunta anterior es un NO rotundo. Si bien Datong (大同) es un concepto algo diferente a xiaokang, se refiere a un objetivo más ambicioso, casi utópico. Mencionado originalmente en el Libro de los Ritos (Liji), en la sección llamada “Liyun”, ha sido traducido históricamente como “gran unión”, “gran comunidad”, “gran universalidad”, “gran armonía”. Y ganó popularidad a partir de los escritos de Kang Youwei cuyo libro “Datong shu” amplía la interpretación de su original, la cual se trataba simplemente de un antónimo del xiaokang (que podría definirse como “prosperidad menor”).
Xiaokang es un concepto observable en la vida del siglo XXI. Estamos atravesando una etapa de gran desarrollo, con sus pros y contras, siendo ambas características de esta “pequeña tranquilidad” o “prosperidad menor”. Datong en oposición representa un escenario ideal para la humanidad. El académico francés Séraphin Couvreur se referirá al Datong como la “gran unión de la hermandad universal”. Volviendo a Kang Youwei, en sus escritos la descripción se profundiza y radicaliza en cuánto a esta visión del mundo propuesta.
Para entender este concepto es necesario entender primero qué es ren (仁). Traducida como “benevolencia”, se trata de una de las cinco virtudes confucianas, y es la que permitirá llegar al Datong. ¿Por qué? Porque solo mediante esta virtud, sintiendo compasión por los demás desde nuestro interior, podremos encarnar la idea del bien común.
Este camino, si bien utópico, es una guía que todos podemos comprender. Y, sorprendentemente, hemos dado varios pasos hacia este escenario soñado. Para Kang la humanidad se extinguirá el día que perdamos la capacidad de sentir compasión por el otro. El desafío entonces es sostenerlo y mejorarlo.
¿Cómo influyen estos conceptos en la política reciente?
La decisión de Li Keqiang en 2020 de proteger a los comerciantes callejeros, de permitirles que sigan realizando su actividad, lo llevó a ser duramente criticado internamente. Entre otros comentarios, se alegó que está dejando a la vista la crisis de empleo que se potenció en China con la pandemia, y también que la medida mostraría la desigualdad que reina en la sociedad actual, más aún al darse en una ciudad tan importante como lo es la capital Beijing.
Comentarios que ignoran una característica innata de la sociedad actual (y también de sociedades previas): la existencia de roles diversos. Y así como hay prestos ingenieros trabajando en las más importantes compañías tecnológicas, también hay vendedores callejeros que facilitan la vida de muchas otras personas.
Y quizás en un futuro los hijos de estos vendedores sean ingenieros que trabajarán en tecnología. Y la rueda seguirá girando.
El enfoque en Xiaokang sobre Datong (materializado en esta medida pragmática del Premier chino) puede verse entonces como un gesto de madurez del PCC, este administrador de contradicciones de una sociedad en crecimiento, como diría Xi Jinping. Una expresión de pragmatismo, y de reconocimiento de la interdependencia de China para con el resto del mundo. Un mundo que por cierto, no está ofreciendo hoy en día su mejor cara. Ese mismo que hace 40 años la nación tomó como su gran oportunidad, y que hoy en día está viendo sus frutos.
Sin embargo, la situación actual nos muestra al país luchando contra los grandes poderes tradicionales. Desde el ingreso a la Organización Mundial de Comercio en 2001, la estrategia de Hu Jintao de “salir hacia afuera” ha sido de gran ayuda para el cumplimiento de las metas propuestas, a la vez que el mundo hallaba en China un compañero confiable, pero que crecía a un ritmo frenético. Escenario que inevitablemente iba a suscitar futuros problemas.
Inmersos en un modelo conocido por su exagerado optimismo, un día las cosas iban a salir mal. Y el mundo cayó en un pozo comparable quizás con lo acontecido en el crack de 1929. Nadie ha sido ileso de ese sacudón.
Los líderes chinos también podrían ser descritos como optimistas. Esa energía les permitió alcanzar grandes logros. El crecimiento chino es un ejemplo para el mundo. Los centenares de millones de personas que han salido de la pobreza son algo digno de admirar también. Pero a la vez que los chinos se equiparon con teléfonos inteligentes, disfrutando de las mieles del capitalismo tardío, los grandes jugadores de la economía se volvieron aún más grandes, los problemas comenzaron a aparecer…y el gobierno intercedió.
A continuación, dos ejemplos que merecen ser vistos desde la sabiduría de los clásicos, por la enorme similitud que guardan con estos.
Ejemplo de política inspirada por los clásicos #1
El reglamento de ocho puntos del centro
El Reglamento de Ocho Puntos del Centro es una perspectiva estratégica hacia una conducta disciplinada de los funcionarios del PCC. El primer punto induce a los dirigentes a mantenerse cerca de las bases, a estar en contacto con los problemas, a centrarse en los más agudos, y a no realizar pomposas bienvenidas. El segundo punto del reglamento trata de la eficacia de los grandes eventos, así como de su estricta regulación en términos de escala, reduciéndolos a meros actos en los que sólo deben tener lugar los asuntos relevantes. Otro punto establece que los funcionarios del gobierno deben viajar al extranjero sólo cuando sea necesario, con menos acompañantes y sin ninguna consideración especial. También deben restringirse los viajes hacia el interior de China. Algunos puntos confirman la jerarquía en el Partido. Por ejemplo, los dirigentes sólo deben publicar un trabajo o enviar una carta de felicitación si lo aprueba la dirección central. En la misma línea, los medios de comunicación sólo deben informar de las noticias que tengan un valor real.
Esta política encarna el principio de sacrificio de la modestia y la rectitud. Este reglamento conduce a una sorprendente analogía entre los tiempos actuales y los pasados. Los funcionarios, para prosperar en sus deberes, tienen que actuar con razón y moderación, de la misma manera que los antiguos reyes tenían que llevar a cabo sus ceremonias. Se compara también con la purificación de la mente del emperador, un elemento del sacrificio clave, y que tiene eco en la gobernanza contemporánea. Persiguiendo una estructura y un funcionamiento del Partido más transparentes, Xi subraya que «Para mejorar la capacidad del Partido de purificarse, es esencial que fortalezcamos la auto-supervisión del Partido y nos sometamos a la supervisión pública» (Xi, 2018, p. 61). La modestia y la rectitud son cualidades muy arraigadas en el ethos chino que encuentran sus representaciones en cierta medida en esta política contemporánea.
En el transcurso de la pandemia, a la actualidad china se le sumaron algunas complicaciones internas, como cortes de luz, enormes apagones impulsados por un control del consumo de carbón, un freno a la industria ante la imposibilidad de los trabajadores de regresar a sus puestos de trabajo por las restricciones del Covid, y el actual conflicto entre Ucrania y Rusia encendió las alarmas de la seguridad alimentaria y energética, además de un cuestionamiento internacional que lo une a India en la negativa a imponer sanciones al país comandado por Vladimir Putin.
Las pensiones a los empleados ya retirados son un problema mundial, ya que la esperanza de vida se ha disparado y el tamaño de las familias se está reduciendo, especialmente en China, donde la población está empezando a envejecer, y hay poco margen para que la tendencia se recupere. Lo que una vez funcionó en el pasado, no tiene por qué volver a hacerlo en el futuro. Así, la «política del hijo único», que sirvió para evitar un crecimiento descontrolado de la población y de la economía, es hoy insostenible. Hoy la economía del país necesita que los jóvenes tengan más hijos. Sin embargo, mientras las políticas se relajan, la gente no tiene más bebés. ¿Por qué? Porque la vida hoy en día es más dura, la competencia por el éxito profesional es más dura, por lo que la gente tiene menos tiempo en casa, menos dinero en el bolsillo ya que el alquiler de un piso en las ciudades más grandes es cada vez más caro, por lo que un bebé puede poner en peligro su carrera y su economía doméstica.
Las revoluciones nunca las han hecho quienes nunca han tenido nada, ya que no reaccionarán a los cambios que son el status quo para ellos. Los más enfadados son los que tuvieron y perdieron, y están dispuestos a luchar para recuperar sus «posesiones». El mundo actual nos pide a todos que luchemos por la recuperación, pero el resultado de este esfuerzo no nos devolverá a la situación anterior, ya no. El concepto de «nueva normalidad» describe un mundo diferente, en el que las personas que no se adapten tendrán enormes problemas.
Volviendo al ejemplo al principio de esta sección, el Premier Li Keqiang instó a las ciudades de China a dejar que los vendedores ambulantes abrieran sus puestos, una medida para proteger a los ciudadanos menos favorecidos, principal objetivo de la mayoría de las medidas económicas adoptadas en el marco de la pandemia. El CPC es el que más se ocupa de las comunidades rurales y de los trabajadores inmigrantes. Estos ciudadanos llevan una carga muy pesada, ya que ven el progreso en las ciudades en las que ahora viven o van a trabajar, pero no se apropian al menos un poco de esa gloria.
Ejemplo de política inspirada por los clásicos #2
Los ocho deberes
Un patrón similar ofrecen los Ocho Deberes, que es un conjunto de políticas asignadas a los miembros del CPC. Diseñados para moldear la conducta, los deberes son: persistir en el papel dominante del pueblo; persistir en la liberación y el desarrollo de las fuerzas productivas sociales; persistir en el avance de la reforma y la apertura; persistir en la salvaguarda de la equidad y la justicia sociales; persistir en la marcha por el camino de estar bien juntos; persistir en el estímulo de la armonía social; persistir en el desarrollo pacífico; persistir en el liderazgo del Partido.
Algunos puntos de la política llaman a mantener el papel dominante del pueblo y la dirección del Partido ilustrando claramente el principio del bien común y la supremacía del gobernante. El sacrificio concierne a todos, aunque su naturaleza puede cambiar para los que no pertenecen a la clase dirigente. Al igual que en la antigüedad los gobernantes construían altares de sacrificio tanto para la gente común como para su propia persona, hoy en día, esos dos componentes de las relaciones políticas (los políticos y los ciudadanos comunes) son igualmente importantes. La «clase dirigente» debe persistir en su poder, pero debe servir al bienestar de la gente común. El Partido debe permanecer cerca del pueblo. Como mencionó Xi, «debemos permanecer plenamente comprometidos con la línea básica del Partido como la fuente que mantiene al Partido y al país en marcha y que trae la felicidad al pueblo» (Xi, 2018, p. 10).
Otros puntos de los Ocho Deberes contienen similitudes con los valores y principios que se encuentran en el sacrificio, como persistir en salvaguardar la equidad y la justicia social, marchar por el camino de estar bien juntos y estimular la armonía social. Estos valores son el núcleo del principio de armonía y buena voluntad. El sacrificio es importante para unir a la gente detrás de una causa, cultivando la bondad y la compasión hacia los demás, y creando un terreno común a pesar de las diferencias: a través de este código sacral compartido, la Sociedad puede encontrar un entendimiento mutuo y una armonía social.
Otro principio clave es la diligencia y el espíritu heroico. Por diligencia nos referimos aquí al llamamiento a los funcionarios del partido a mantenerse fieles a sus asuntos personales y públicos, así como a ser exigentes en cuanto a su propia moral y sus deberes. Según el Liji, Ji Tong, ser sincero y diligente están fuertemente interconectados, al igual que ser honesto y estricto. Al ejercer la veracidad y la diligencia se da un paso hacia el autocultivo moral, que conduce a una mejor conducta personal, mejores relaciones familiares, mejor sociedad, alcanzando su cúspide en el arte de gobernar. Al igual que los sabios practicaban estos valores preparándose para la ceremonia más venerada, los líderes contemporáneos deberían hacer lo mismo preparándose para un mejor liderazgo.
El último principio de sacrificio conecta los puntos discutidos anteriormente con la idea principal que se sostiene en este documento. La noción de honrar las raíces reafirma que las selectas políticas chinas contemporáneas reflejan valores y principios inherentes al Clásico de los Ritos. Incrustados en el ethos nacional, ya sea a nivel consciente o subconsciente, el reglamento de los Ocho Puntos y los Ocho Deberes representan algunas formas en las que se manifiesta la identidad china. Remontándose al núcleo del sistema de valores, estas normas actúan como herramientas para cultivar una persona y una sociedad ordenadas y armoniosas, cumpliendo así la función de las antiguas ceremonias.
Presumiblemente, la naturaleza de estos reglamentos y políticas es regulativa: están destinados a regular la conducta de los funcionarios del partido. Sin embargo, en cuanto a los rituales, el académico Fan Ruiping se refiere a ellos como constitutivos más que reguladores. Trae el ejemplo de los rituales confucianos de sacrificio a los antepasados, que tenían un objetivo claro de «ofrecer un sacrificio a los propios antepasados«, contrastándolos con la función reguladora, que no identifica ningún objetivo principal para la práctica (Fan, 2012, p. 145).
La política no es una disciplina rígida, aunque algunas de sus funciones sigan siendo las mismas. La idea de una mera regulación está reconociendo el carácter estático de sus características. Por el contrario, pensar en la política que se renueva, acompañando los cambios sociales, acepta la idea de reglas que constituyen la nueva forma de la política, y por lo tanto el deber de los funcionarios.
A pesar de este análisis, cabe destacar que para pensadores como Zha Jianying creen que el confucianismo es el núcleo exterior de la política china, mientras que el interior está más relacionado con los principios del legalismo. Según el experto, en los últimos tiempos el pensamiento confuciano ha dado un «paso atrás». Esto se debió al «Siglo de Humillación» que sufrieron los chinos tras las dos Guerras del Opio y las diferentes ocupaciones (británica, francesa, alemana, entre otras).
Este último comentario es una invitación a seguir desentramando los motivos, las influencias que moldean las políticas del Estado chino moderno.
Conclusión
Los conceptos de Xiaokang y Datong funcionan como una imagen de un posible futuro. Más allá del análisis, realizar este sueño para los chinos necesita de acción efectiva. ¿Cómo podrán lograr Xiaokang y (eventualmente) Datong los chinos? Obrando con benevolencia y piedad filial, entre otras virtudes confucianas importantes.
Viendo a nuestras colegas como hermanos, interesándonos por ellos, buscando conocerlos más y mejor (lo que hacemos siempre en nuestros intercambios), obrando desde un lugar de absoluta libertad, sin trazo alguno de violencia. Solo así el mundo será un mundo mejor, viviendo con los estándares más altos. Esto aplica tanto para las personas como para los Estado-Nación.
Son las pequeñas acciones las que producen grandes cambios. En el caso de China, ha sido esta organización y la acción de abajo hacia arriba las que han despertado al dragón que hoy vuela bien alto. Del mismo modo que Xi Jinping cuidó de los ciudadanos de Fujian, lo está haciendo hoy con todo el territorio, caminando todos juntos hacia la realización del sueño chino de construir una economía moderadamente próspera y lograr el rejuvenecimiento de la nación.
Los líderes supremos actuales no son como los antiguos emperadores. Del mismo modo que la China moderna poco tiene que ver con los imperios que la antecedieron. Las sociedades en el pasado se organizaban de arriba hacia abajo. Si cada individuo actuara de acuerdo a su rol, la vida sería armoniosa. El mundo de hoy es complejo, entender el presente es una tarea trabajosa, y qué decir de intentar predecir el futuro. ¿Cuál será el lugar del Confucianismo en la China futura? No se sabe. Pero sí se puede afirmar que independientemente de esto, sus valores, tradiciones, y en definitiva su cultura, seguirán influyendo y serán relevantes en China. Y quizás, como se verá en la segunda entrega de este artículo, también lo sea fuera del territorio chino.
Fuentes
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